La ley por la que se creaba esta indicación permitía la utilización de la misma para todos los vinos que hayan sido obtenidos íntegramente con uvas producidas dentro del territorio de la Región. Hemos sido los primeros en crear un vino regional. Un producto que puede competir en condiciones de ventaja respecto a vinos procedentes de países como Chile o Australia.
Con la aprobación de este distintivo se ha buscado una salida estratégica en el mercado a una gran cantidad de vino elaborado en Castilla-La Mancha -10 millones de hectólitros- que no se incluía en ninguna Denominación de Origen, siendo comercializado como vino de mesa común.
La graduación alcohólica volumétrica natural mínima de estos vinos es de 11º para los blancos y rosados, y 12º para los tintos.
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